Cora Yako es una banda mallorquino‑madrileña de indie rock y pop guitarrero que se ha convertido en uno de los nombres más prometedores del indie español gracias a sus letras melancólicas y a su reciente álbum “Mil Pequeños Cortes”.
Cora Yako es una banda afincada en Madrid formada por Luis de Oleza (guitarra y voz), Carlos Sennacheribbo (guitarra, voz y teclados), Dani Treviño (bajo) y Pablo Gutiérrez (batería).** Aunque hoy se les asocia a la escena madrileña, parte de la banda viene de Mallorca, algo que se nota en esa mezcla entre luz mediterránea y melancolía que atraviesa sus canciones. El nombre del grupo sale de un personaje de la obra de teatro “Prohibido suicidarse en primavera” de Alejandro Casona, guiño perfecto a su forma de mezclar drama y ternura en las letras.
En lo musical se mueven entre el indie pop y el indie rock, herederos del post‑punk revival de los 2000 y de la ética DIY de la nueva ola de bandas que se lo guisan todo: canciones, producción, imagen y directos. El resultado es un sonido de guitarras y sintetizadores con una buena dosis de pop, pensado para enganchar a primera escucha pero con capas de detalle para quien se queda a vivir en los discos.
El dúo lleva tocando junto desde la adolescencia, pero no empezó a actuar de forma regular con este proyecto hasta 2023. Mantienen su identidad en el anonimato, algo que ha alimentado rumores que los vinculan con otros proyectos canadienses, aunque oficialmente siguen presentándose solo como Khn y Klek de Poitrine.
Sonido y letras: entre la nostalgia y el golpe en el pecho
La propia banda y su entorno promocional definen su música como un viaje entre la suave alegría y la nostalgia, con guitarras envolventes que a veces acarician y otras veces muerden. Cora Yako le canta a la melancolía y a la destrucción, a las relaciones que se rompen, a las ilusiones que sostienen la juventud y a ese momento en el que ya no tienes claro qué va a ser de tu vida.
En la entrevista para Mondo Sonoro, Luis y Carlos explican que su primer disco homónimo, “Cora Yako” (2023), iba de “tener veintialgo años y no tener nada claro que te deparará el futuro”. Tres años después, en “Mil Pequeños Cortes”, el foco cambia: enamorarse, dejarlo con tu pareja, perder a alguien, cambiar de curro… toda esa sucesión de pequeñas heridas que van formando quién eres. Musicalmente alternan momentos de “música ligera” con estallidos pesados, saltando de la intimidad a la catarsis sin avisar, lo que hace sus conciertos imprevisibles “pero en plan bien”.

“Mil Pequeños Cortes”, editado en 2026 con Ernie Records, es el trabajo que confirma el salto de la banda. Son 11 canciones en las que exploran amor, nostalgia, juventud, soledad y duelo, con arreglos más elaborados y sus primeras baladas “al uso” como “Vivo de ilusiones” o “Adiós, te quiero”. La propia banda asegura que su forma de producir y arreglar no es algo habitual en la escena, y que han encontrado un sonido bastante único dentro del indie español actual.
Directos y reconocimiento
El crecimiento de Cora Yako no se ha quedado en los discos: también se nota en los escenarios. Tras el éxito del homónimo de 2023 y los singles posteriores, la banda ha ido consolidando un directo intenso que mezcla momentos de sudor y pogos con otros de corear letras tristísimas a pleno pulmón.
En 2026 su impacto se dispara a nivel mediático cuando Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, comenta en redes que es fan del grupo y recomienda “Mil Pequeños Cortes”. El disco, recién salido, es muy bien recibido por público y crítica, con gira por buena parte de España (Barcelona, Zaragoza, Valencia, Algeciras, Sevilla, Palma, Toledo, Murcia, León, Granada…) y un sold out en la presentación del álbum en el Teatro Eslava de Madrid. Plataformas como Spotify destacan “Mil Pequeños Cortes” como su lanzamiento más reciente y colocan sus trabajos anteriores (“Cora Yako”, “Martes 13”) como referencia de un catálogo que ya empieza a ser sólido.
Cora Yako representa muy bien a una generación de bandas que han crecido entre el post‑punk revival, las playlists de streaming y la ética DIY, pero que no renuncian a escribir canciones grandes, memorables, con vocación de clásico. Su combinación de nostalgia, guitarras afiladas y melodías pop pegadizas los convierte en una puerta de entrada perfecta tanto para quienes vienen del indie de guitarras de los 2000 como para quienes descubren ahora la escena.
Además, su evolución desde “Una de los nuestros” hasta “Mil Pequeños Cortes” deja claro que no están de paso: cada disco amplía un poco más su universo emocional y sonoro. Si siguen por este camino de riesgo controlado —entre baladas dolorosas y estallidos de ruido— es muy probable que el nombre de Cora Yako se consolide como uno de los imprescindibles del indie español de esta década.


